Troquelado destructivo
El troquelado de seguridad hace que sea imposible quitarla sin destruirla. No hay forma de sacarla entera y volver a ponerla en otra muñeca.
Una pulsera de control de acceso vale exactamente lo que cuesta romperla. Estos son los cuatro mecanismos, explicados por lo que hacen y no por lo que prometen.
El troquelado de seguridad hace que sea imposible quitarla sin destruirla. No hay forma de sacarla entera y volver a ponerla en otra muñeca.
Marca impresa con tinta invisible, visible solo bajo luz negra. En la puerta se controla en un segundo y no se puede falsificar a ojo.
La gruesa capa de adhesivo hace que la pulsera quede inutilizada una vez que se despega. Se abre una vez y ya está.
Cada pulsera lleva su número impreso y viene en planchas perforadas de 10, así se separan rápido en la puerta y se cuadra el conteo al final de la noche.
De los cuatro, la marca UV es la que menos se ve y la que más sirve. Es tinta invisible a simple vista que aparece bajo una luz negra de las que cuestan menos que una caja de pulseras. En la puerta el control es instantáneo, y quien intente imitar la pulsera con una impresión casera va a copiar el color y el logo, pero no la marca que no puede ver.
1,9 cm de ancho por 25 cm de largo (3/4" × 10"). Entra en muñeca de adulto y de chico sin quedar floja.